En 1993 se hizo público el documento del Banco Mundial "Argentina, from Insolvency to Growth". En el que, entre otras cosas, se decía: "Específicamente, el Gobierno debería considerar privatizar el CONICET para que de ese modo se logre la abolición de 5589 puestos de trabajo del sector público dado que las actividades de investigación y desarrollo pueden ser realizadas en las universidades públicas y privadas". Más tarde en 1994 el mismo Banco Mundial en otro documento sazona su receta realizando comentarios sobre la poca movilidad de los investigadores entre las instituciones, se horroriza de que los muy pocos colegas que regresan al país van a la universidad o a los organismos del Estado y que es imprescindible que los investigadores del CONICET vayan a trabajar a la actividad privada, etc. (¿?).
Indudablemente el problema de la CyT no comienza en el 93, el Banco Mundial explicita diversas ideas sobre los países subdesarrollados que circulaban por las metrópolis del norte.
Contra lo que muchos creen, ya en 1985 el Lic. Caputo, ministro de RR.EE., tenía algunas ideas sobre CyT: “es necesario que Argentina y otros paises del sur con algún grado de desarrollo se asocien para engancharse a los proyectos tecnológicos de las potencias industrializadas” (La Voz, 21/08/85). Dado que nuestro país no parece tener interés en desarrollar una política de CyT propia, un pequeño grupo de científicos "excelentes" sería suficiente para “engancharse” a las potencias. Como pede verse, el Lic. Caputo es coherente consigo mismo y con el BM.
No sucede lo mismo con el Lic. Carrasco. En 1994 decía a Pagina 12: “la jugada del BM apunta a asegurarse que en las próximas décadas el país no cuente con recursos humanos de excelencia, obligando a depender cada vez más de las importaciones tecnológicas”...
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martes, 31 de octubre de 2000
domingo, 10 de septiembre de 2000
La rentabilidad de la ciencia y nuestro futuro. Néstor G. Gaggioli, 10-09-2000.
A lo largo de los últimos treinta años TODOS los políticos han dicho que "la inversión en ciencia y la tecnología es clave para aumentar la competitividad económica y mejorar el bienestar de la población"(1). También agregaban, "los países que no pueden producir e incorporar conocimientos se exponen al estancamiento económico, a la pobreza crónica y a un futuro sin esperanzas"(2). Si bien estas declaraciones corresponden al gobierno actual, se podría escribir un libro con frases parecidas expresadas por casi todos los políticos, militares y pensadores argentinos en el lapso señalado más arriba.
Sin embargo, la realidad resultó siempre bastante diferente. Desde el año 1972 hasta la actualidad el producto bruto interno (PBI) creció a razón de 10.000 millones de dólares por año mientras que el porcentaje del mismo destinado a ciencia y tecnología (CyT) fue cayendo anualmente a razón del 0,03%...
(1) Lic. D. Caputo; "Programa para el financiamiento y organización del sistema de ciencia y técnica" (07/00), Secretario actual de Tecnología, Ciencia e Innovación Productiva.
(2) C. Alvarez y R. Ferraro; "Con el futuro no se juega", Clarín 22/05/00.
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Sin embargo, la realidad resultó siempre bastante diferente. Desde el año 1972 hasta la actualidad el producto bruto interno (PBI) creció a razón de 10.000 millones de dólares por año mientras que el porcentaje del mismo destinado a ciencia y tecnología (CyT) fue cayendo anualmente a razón del 0,03%...
(1) Lic. D. Caputo; "Programa para el financiamiento y organización del sistema de ciencia y técnica" (07/00), Secretario actual de Tecnología, Ciencia e Innovación Productiva.
(2) C. Alvarez y R. Ferraro; "Con el futuro no se juega", Clarín 22/05/00.
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